Bienvenidos a la CULTURA àgil

Post-20-CulturaAgilMINIEl mundo del siglo XXI ha dejado de ser predecible. La globalización, los competidores y la velocidad a la que se mueve el mundo hoy en día hacen que el entorno sea de una gran incertidumbre. El cambio de paradigma se ha transformado en una constante. En esta realidad VUCA en la que nos encontramos inmersos, las empresas cada vez ven más claro que la adaptación al cambio radica en la flexibilidad de innovar.

Metodologías de innovación como el Design Thinking y el Lean Startup nos ayudan a detectar nuevas necesidades y resolver problemas reales, a fin de no perder el tiempo evolucionando supuestos no validados (tiempo que hoy en día, no tenemos) y las herramientas ágiles nos permiten acercarnos rápidamente a lo que el cliente realmente valora, evitando desviaciones y reduciendo la incertidumbre. Sin embargo, en muchos casos la implantación de estas metodologías resulta no ser suficiente.

¿Qué es lo que ocurre en las empresas que hace que la agilidad se enquiste y la iniciativa innovadora se ahogue? La incertidumbre y la velocidad del mundo VUCA provocan vértigo en muchas personas e incluso miedo, que se traducen en un potente freno, apoyado generalmente por la inercia propia de la empresa.

No es suficiente con una metodología ágil para alcanzar el cambio, debe ser una CULTURA ÁGIL.

La clave por tanto, en todo este proceso es la persona. Es fundamental detectar por un lado aquellas personas que por naturaleza son catalizadoras e impulsoras del cambio para que ayuden a mover la empresa hacia la agilidad y la innovación, y por otro lado crear un entorno confiable para todas aquellas personas, que no siendo impulsoras, si puedan convertirse en seguidoras. Por eso, hay que saber de forma consciente y positiva cuál es el valor que cada persona puede aportar para apoyarlo y potenciarlo dentro de la empresa.

Una organización no es innovadora ni ágil por el hecho de escribirlo en su misión, es el comportamiento colectivo de todas las personas de la organización que harán que se dote de estas características (aunque no esté escrito en ninguna parte).

El proceso comienza en cada persona. En saber qué aporta, cuál es su motivación intrínseca y reconocer el valor que tiene. Después se escala al equipo, para crear dinámicas de trabajo positivas en donde las herramientas de innovación y agilidad saben aprovechar con sinergias claras el valor de cada persona. Estos equipos, son los que poco a poco, como una mancha de aceite van extendiendo una CULTURA donde la metodología se convierte en una forma colectiva de actuar.

Bienvenidos a la CULTURA ÁGIL!

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